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Un versículo sereno para cerrar el día

Sobre las mañanas hay consejos para todo: levántate temprano, toma agua, lee algo antes de mirar el teléfono. De las noches se habla menos — simplemente te cansas, y el día termina como termina.

Pero lo último que miras antes de apagar la luz también deja huella. No en la hora siguiente, como pasa con un versículo de la mañana, sino en el ancho de la noche entera, y en cómo cargas el día que estás soltando.

Aquí tienes algunos versículos que han acompañado a otros al cerrar el día. No hace falta estudiarlos. Deja que uno se quede, o no.

Cuando el día no salió como lo necesitabas

"En paz me acostaré, y asimismo dormiré; porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado." — Salmos 4:8 (RV1909)

No porque el día se haya resuelto. Porque la paz nunca dependió de eso.

Cuando la mente sigue repasándolo todo

"Cuando te acostares, no tendrás temor; antes te acostarás, y tu sueño será dulce." — Proverbios 3:24 (RV1909)

No te pide que dejes de pensar. Solo nombra lo que es posible aun con la mente todavía en marcha — un sueño dulce, el miedo puesto a un lado por ahora.

Cuando eres el único que sigue despierto

"He aquí, no se adormecerá ni dormirá el que guarda a Israel." — Salmos 121:4 (RV1909)

Puedes soltar la guardia. Algo más ya está vigilando.

Cuando quieres dejar el día donde está, sin llevarlo al mañana

"Sea ordenada mi oración delante de ti como el incienso, el don de mis manos como la ofrenda de la tarde." — Salmos 141:2 (RV1909)

La ofrenda de la tarde era la última del día — una forma de cerrar la cuenta antes de dormir, en vez de sumarle las preocupaciones de esta noche.

Cuando solo quieres descanso, no otra cosa que resolver

"Porque a su amado dará Dios el sueño." — Salmos 127:2 (RV1909)

No como premio por lo bien que salió el día. Dado, como se da un regalo.

Una nota serena

No hay una manera correcta de hacer esto. No necesitas sentirte en paz para leerlo, ni esperar a estarlo. Un versículo por la noche no es la última tarea de una lista — es solo algo sereno que te acompaña mientras el día suelta su peso. Algunas noches lo leerás despacio. La mayoría será apenas una mirada antes de que la pantalla se apague. Ambas cosas bastan.

Si te gustaría que una línea así te esperara al final del día sin tener que buscarla, eso es lo pequeño que hace Bible Clock. Un versículo sereno al día, en tu idioma, en tu iPhone, iPad, Mac y Apple Watch — la misma línea que te recibió esa mañana, ahí todavía cuando el día termina.