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¿Qué es la Visitación? El encuentro sereno de María e Isabel

Un ángel acababa de decirle a María algo que nadie creería fácilmente. En vez de quedarse en casa a procesarlo sola, se levantó y fue a ver a la única persona que quizás la entendería: su parienta Isabel. Ese breve viaje tiene su propio nombre en el calendario litúrgico: la Visitación.

Lo que ocurre realmente

La historia cabe en unos pocos versículos del Evangelio de Lucas. "En aquellos días, se levantó María y fue de prisa a la región montañosa" (Lucas 1:39) — de Nazaret a un pueblo cerca de Jerusalén, varios días de camino a pie. Cuando saluda a Isabel, algo ocurre antes de que ninguna de las dos diga casi nada: la criatura en el vientre de Isabel "saltó de gozo", e Isabel se llenó del Espíritu Santo. Lo dice sin rodeos: "Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre" (Lucas 1:42). Nadie le había contado la noticia de María. Simplemente lo supo.

Dos mujeres, cada una cargando algo increíble

Isabel era mayor, y había pasado años sin poder tener hijos — un dolor muy real en su mundo. Ahora, en su sexto mes, esperaba al hijo que sería Juan el Bautista. María era joven, no estaba casada, y estaba embarazada de una manera que apenas podía explicarse a sí misma, y mucho menos a un pueblo que haría preguntas. Ninguna de las dos historias era fácil de decir en voz alta. No tuvieron que decírselas la una a la otra. Isabel simplemente lo supo, y simplemente se alegró, y eso bastó.

El canto que nació de ese encuentro

En esa casa, movida por el saludo de Isabel y no en una oración a solas, María canta las palabras que conocemos como el Magníficat: "Engrandece mi alma al Señor, y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador" (Lucas 1:46-47). Vale la pena notar que el canto de alabanza más conocido de la Escritura no nació en soledad. Nació de sentirse vista y creída por otra persona primero.

Por qué se llama Visitación, y cuándo se celebra

"Visitación" significa simplemente una visita — una palabra antigua y formal para algo muy cotidiano: presentarse. La fiesta se celebra el 31 de mayo en el calendario católico actual (el 2 de julio en calendarios más antiguos y en algunas tradiciones anglicanas y luteranas), y Lucas nos dice que María se quedó con Isabel unos tres meses (Lucas 1:56) — tiempo suficiente para acompañarla en la mayor parte del resto del embarazo, no solo para dar la noticia y marcharse.

Una nota serena

No necesitas una razón dramática para ir a ver a alguien, ni una explicación ordenada de lo que llevas dentro antes de presentarte. María no esperó a entender del todo lo que el ángel le había dicho. Fue mientras todo seguía sin resolverse, a buscar a alguien que simplemente pudiera decir: "yo también lo veo". A veces esa es toda la visita — no respuestas, solo un saludo que dice que no estás cargando esto sola.

Una de las 84 esferas dibujadas a mano de Bible Clock guarda esta escena — dos mujeres, una colina, un saludo que no necesitó explicación — junto a su versículo de Lucas.